domingo, 19 de marzo de 2017

NOTICIAS FAMILIA



HOY ES EL DÍA DEL PADRE


Se acerca el Día del Padre y muchos ya se rompen la cabeza para averiguar qué regalo o qué sorpresa es la más apropiada para premiar el cariño de su progenitor. La festividad, que se celebra cada 19 de marzo, coincide con la de San José, esposo de la Virgen María. Así es en España desde 1948, cuando una profesora de una escuela del madrileño barrio de Vallecas, Manuela Vicente Ferrero, decidió que los hombres con hijos también merecían, como las madres, un reconocimiento por su labor.

«Estaba aquí, de maestra de suburbios, y veo que vienen dos señores y dicen: 'Usted sabe cómo quien las madres, pero no sabe cómo quieren los padres. Tenemos corazón'», contaba Vicente Ferrero a las cámaras de Televisión Española antes de morir. «Yo le dije: 'Mire, yo no inventé el Día de la Madre, pero estén seguros de que voy a inventar el Día del Padre'», explicaba acto seguido. El año de esa conversación fue, probablemente, 1948.

La iniciativa comenzó a calar en la sociedad española poco a poco. La hemeroteca de ABC brinda algunos ejemplos, sobre todo a partir de 1950, cuando se encuentran menciones ocasionales a la citada fiesta.




La costumbre parece definitivamente asentada poco después. Así, en una página de publicidad de ABC, el 14 de marzo de 1956, la tienda La Corona anuncia que «para el Día del Padre tenemos miles de modelos donde elegir». Junto al texto, un hombre tocado de sombrero y con traje mira sonriente un zapato reluciente.

Vicente Ferrero no fue ajena a cómo la fiesta que había puesto en marcha acabó vinculada al consumismo: «Se ha hecho comercial, pero yo no tengo la culpa. No tenía esa intención», explicó en el citado reportaje para Televisión Española. Por su arte, su hija matizó, en el mismo programa, que la maestra acordó con Galerías Preciados que sus alumnas terminasen trabajando en esos grandes almacenes.




FRASES - FAMILIA



INTERÉSATE - FAMILIA

ARROJAR A CRISTO DE LAS AULAS




Cuando yo era un pequeño escolar, que te expulsasen del aula era el mayor de los castigos. Significaba, -mucho más allá de una sanción y una sobrecogedora visita al despacho del director-, el verte privado de la compañía del grupo, sentirte aislado y perderte la oportunidad de aprender. La orden imperativa: ¡Fuera del aula! era la terrible sanción que recibía el que obstaculizaba el trabajo en clase.

Una sentencia del juzgado de lo Contencioso Administrativo de Valladolid, obliga a un colegio público a retirar los crucifijos de sus aulas y espacios comunes, a raíz de la demanda de un grupo de padres. A ello se ha sumado la Confederación Española de Padres (CEAPA) manifestándose en contra de la presencia de cualquier símbolo religioso en los centros educativos. El Grupo Socialista de las Cortes de Castilla y León exige que los efectos de esta sentencia sobre retirada de símbolos religiosos en el colegio de Valladolid se extiendan, de oficio, a todos los centros públicos de la Comunidad Autónoma.

A Cristo lo echan del aula. Lo expulsan de la Escuela sin pasar si quiera por el despacho del director ¿Qué habrá hecho para que le apliquen tal castigo? Su sola figura entorpece la educación que quieren transmitir a nuestra infancia.

Nuestros laicistas de hoy son trasnochados jacobinos que disimulan mal su resentimiento contra la fe. Se autodenominan tolerantes pero pertenecen al peor género de intransigentes. Se autoproclaman de izquierdas pero viven como auténticos burgueses y consumen como capitalistas. Dicen ser defensores de la libertad de opinión pero censuran las manifestaciones que son contrarias a su parecer. Pregonan respeto a todas las formas de pensamiento pero arremeten sañudamente contra los obispos cuando instruyen a los fieles. Este laicismo feroz asienta sus prejuicios en una lectura parcial e interesada de la historia de la Iglesia (se quedan en las Cruzadas, la conquista de América, la Inquisición… negándose a reconocer la extraordinaria labor de promoción humana, o la tarea asistencial y caritativa de los cristianos, o su aportación al desarrollo de los pueblos en las misiones...). Juzgan inmisericordes a Cristo como el único responsable del oscurantismo y la rémora del progreso científico ¡Fuera de las aulas la cruz y cuanto ella representa!

Es paradógico constatar como hay padres a quienes les molesta que haya un inocuo crucifijo en el aula donde educan a su hijo pero no manifiestan preocupación alguna frente a otras realidades mucho más nocivas… Ojala empleasen la misma vehemencia para solicitar que erradicasen de la escuela la manipulación ideológica; Ojala se empleasen con el mismo interés en denunciar una programación televisiva plagada de violencia y terror, de incitación al consumo o a la pornografía; ojala pusiesen el mismo empeño en pedir que se les educase como personas respetuosas con el mobiliario urbano o la naturaleza; ojala luchasen con el mismo ardor para que desapareciese la venta de droga de la puerta de la escuela, o el consumo de "pastillas" en las discotecas o el botellón del fin de semana.… Pero ¡no! sus reivindicaciones educativas se agotan en conseguir que Cristo sea arrojado fuera del aula, para que no entorpezca la educación de sus hijos. 

¡Sólo les molesta Cristo, y Cristo crucificado! Un Cristo roto en la cruz, es la imagen de la derrota más absoluta. Es lógico, en una sociedad que exalta el logro del éxito a cualquier precio, no es nada educativo exhibir a un idealista fracasado. En nuestra escuela laica y progresista entra todo, a diario lo constatamos: el desinterés por el aprendizaje, la indisciplina, la falta de respeto, el Bowling, la mala educación… y hasta el reparto gratuito de condones. Pero ¿un crucifijo? ¡Que osadía! Un crucifijo, para el mundo, es la imagen del fracaso más estrepitoso ¡Que se lo pregunten al "sanedrín" de nuestro laicista gobierno o al "césar" de nuestras Cortes! 

Un Cristo es un mal ejemplo para nuestros niños a quienes queremos preparar para la lucha agresiva y la competitividad, para el éxito en la vida. Queremos todo para nuestros niños, todo menos Dios. 

Un Cristo enclavado en un a cruz y ensangrentado… es la imagen de la fealdad y la fragilidad. En una sociedad materialista que exalta el culto y el cuidado obsesivo del cuerpo, un cristo es no sólo de muy mal gusto sino lo más deseducativo. 

Un Cristo, desnudo y despojado en la cruz, es el desagradable recuerdo de la miseria y la pasión de los pobres y los sufrientes, de los que no tienen voz. En una sociedad opulenta -que hace aguas- se vuelve la vista para no ver la miseria, se cierran los ojos para ignorar la pobreza.

¡Hay que quitar de la vista de los niños la imagen de un Cristo muerto y sereno! no sea que les traumatice… En una sociedad que exalta la vida y oculta la muerte no se puede permitir que los niños miren a Cristo; no sea que les toque el corazón y la entraña y suscite en ellos el amor a Dios y sus mandamientos; no sea que despierte en ellos la fe y se les ocurra edificar el futuro con valores del pasado; no sea que se hagan preguntas y descubran el valor del Evangelio. El crucifijo entorpece la tarea escolar de construir la ciudad sin Dios.

Fuera del aula, fuera… (Vociferan, en esta pasión del siglo XXI, las masas de asociaciones laicistas –arengadas por los fariseos que nos gobiernan- ante el pretorio de nuestras magistraturas).

¡Qué notable diferencia con los países del entorno europeo! Fíjense en la sentencia que el 2003 emitió el tribunal supremo italiano, en la jurisdicción administrativa, sobre la presencia del crucifijo en las aulas de escuela pública, en la que se examina la función y el significado que tiene el crucifijo en la escuela. Afirma: "El crucifijo podrá cumplir, aun en un contexto ‘laico’, distinto del religioso que le es propio, una función simbólica altamente educativa, con independencia de la religión que profese cada alumno".

"El crucifijo es apto para expresar el origen religioso de los valores de tolerancia, respeto mutuo, estima por la persona y afirmación de sus derechos y su libertad, autonomía de la conciencia moral ante la autoridad, solidaridad humana, rechazo de toda discriminación; valores característicos de la civilización italiana".

¡Cuanto resentimiento ha de albergarse para no descubrir lo obvio, lo que por si mismo es evidente! Yo -ante esa obsesión por hacer desaparecer de la esfera de lo educativo toda referencia a lo espiritual, a la religión, a Cristo- me pregunto ¿Qué intereses laten y que fines se persiguen? Y contemplando la actitud de otros países del entorno de la CE sobre esta materia no puedo evitar cuestionarme ¿Llegaremos en España algún día a alcanzar ese mismo grado de sensatez o seguiremos expulsando a Cristo, no sólo del aula sino de nuestra vida?


Miguel P. León 

PALABRA DE DIOS

TERCER DOMINGO DE CUARESMA - 19 MARZO 2017






COMENTARIO A LA PALABRA DE DIOS DEL DOMINGO POR PAGOLA

La escena es cautivadora. Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob. Pronto llega una mujer a sacar agua. Pertenece a un pueblo semi-pagano, despreciado por los judíos. Con toda espontaneidad, Jesús inicia el diálogo. No sabe mirar a nadie con desprecio, sino con ternura grande. “Mujer, dame de beber”.

La mujer queda sorprendida. ¿Cómo se atreve a entrar en contacto con una samaritana? ¿Cómo se rebaja a hablar con una mujer desconocida?. Las palabras de Jesús la sorprenderán todavía más: “Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría del agua de la vida”.

Son muchas las personas que, a lo largo de estos años, se han ido alejando de Dios, sin apenas advertir lo que realmente estaba ocurriendo en su interior. Hoy Dios les resulta un “ser extraño”. Todo lo que está relacionado con él, les parece vacío y sin sentido: un mundo infantil, cada vez más lejano.

Los entiendo. Sé lo que pueden sentir. También yo me he ido alejando poco a poco de aquel “Dios de mi infancia” que despertaba dentro de mí tantos miedos desazón y malestar. Probablemente, sin Jesús nunca me hubiera encontrado con un Dios que hoy es para mí un Misterio de bondad: una presencia amistosa y acogedora en quien puedo confiar siempre.

Nunca me ha atraído la tarea de verificar mi fe con pruebas científicas: creo que es un error tratar el misterio de Dios como si fuera un objeto de laboratorio. Tampoco los dogmas religiosos me han ayudado a encontrarme con Dios. Sencillamente me he dejado conducir por una confianza en Jesús que ha ido creciendo con los años.

No sabría decir exactamente cómo se sostiene hoy mi fe en medio de una crisis religiosa que me sacude también a mí como a todos. Solo diría que Jesús me ha traído a vivir la fe en Dios de manera sencilla desde el fondo de mi ser. Si yo escucho, Dios no se calla. Si yo me abro, él no se encierra. Si yo me confío, él me acoge. Si yo me entrego, él me sostiene. Si yo me hundo, él me levanta.

Creo que la experiencia primera y más importante es encontrarnos a gusto con Dios porque lo percibimos como una “presencia salvadora”. Cuando una persona sabe lo que es vivir a gusto con Dios porque, a pesar de nuestra mediocridad, nuestros errores y egoísmos, él nos acoge tal como somos, y nos impulsa a enfrentarnos a la vida con paz, difícilmente abandonará la fe. Muchas personas están hoy abandonando a Dios antes de haberlo conocido. Si conocieran la experiencia de Dios que Jesús contagia, lo buscarían.



domingo, 12 de marzo de 2017

EDUCA - FAMILIA

INFORME SEMANAL - HIJOS QUE LE DAN MALOS TRATOS A SUS PADRES 


Anualmente se abren cerca de 5.000 expedientes a menores por violencia de hijos a padres, pero solo se denuncian los casos más graves. Son gritos y amenazas, pero también malos tratos físicos, hacia objetos y hacia personas, en especial hacia las madres. A veces la violencia está ligada a una adicción, drogas y alcohol, pero no siempre. Para analizar esta situación que atraviesan muchas familias 'Informe semanal' ha hablado con Concepción Rodríguez, magistrada de Menores; responsables de la Unidad Central de Familia y Atención a la Mujer de la Policía Nacional; Irene Gallego, psicóloga de la Fundación Amigo; y una familia que ha vivido la violencia filoparental. #ViolenciaHijosIS.


PARA VER TODO EL DOCUMENTAL: http://rtve.es/v/3941137



EL SÍNDROME DEL EMPERADOR O HIJOS QUE MALTRATAN A SUS PADRES


Muchas veces hablamos del maltrato físico y emocional a los hijos y sus graves consecuencias, pero hoy queremos aproximarnos a otro modo de violencia que se da en el sentido contrario. No me gusta la denominación “síndrome del emperador”, como se conocen estos hechos y por eso he querido completar el título con el más explicativo “hijos que maltratan a sus padres“.

¿Qué puede suceder para que un hijo maltrate a sus padres, especialmente a su madre? Se trata de niños que desde pequeños insultan a los padres, los controlan con sus exigencias, sin atender a normas ni límites. Cuando crecen, los casos más graves pueden llegar a la agresión física.

Yo he conocido un par de casos de preadolescentes que seguían este comportamiento, y la impresión era que cada uno tenía problemas de origen diferente, unos familiares y contextuales y otros genéticos y/o psicológicos.

Algunos expertos comparten la teoría de que los niños que maltratan a sus padres lo hacen como consecuencia de carencias educativas, pero parece ser que los factores educativos no explican todos los casos. Veamos por qué se caracteriza un niño violento con sus padres para entenderlos mejor:

  • Elevada insensibilidad emocional. El elemento esencial del “síndrome del emperador” es la ausencia de conciencia. Son niños que genéticamente tienen mayor dificultad para percibir las emociones y hacer distinciones morales o éticas.
  • No tienen un sentimiento de vinculación moral o emocional, ni con sus padres ni con otras personas o instituciones. En estas características suele haber trastornos psicológicos implicados.
  • No responden a las pautas educativas ni aprenden de los errores.
  • Focalización elevada en metas egocéntricas, busca su propio beneficio sin atender a las necesidades o peticiones de los demás.
  • Baja empatía y dificultad para desarrollar sentimientos de culpa.
  • Ausencia de apego a los padres y adultos.
  • Conductas habituales de desafío, mentiras e incluso actos crueles hacia hermanos y amistades.

Posibles razones para que un hijo maltrate a sus padres

Hasta hace poco los únicos responsables que se buscaba para este fenómeno de violencia familiar eran los padres, pero en la actualidad los expertos señalan junto a las causas familiares y sociales, otras causas genéticas que ayudan al desarrollo de este síndrome.

La falta de afectividad suele estar entre las causas principales del “síndrome del emperador”: se da cuando hay un abandono de las funciones familiares, la sobreprotección y sobre exigencia simultáneas, los hábitos familiares determinados por la escasez de tiempo, la ausencia de autoridad, la permisividad y, sobre todo, la falta de elementos afectivos.

Sin embargo, hay especialistas que señalan que estos aspectos familiares o ambientales no son suficientes para explicar este fenómeno. La violencia necesita alguna causa más para aflorar, y suele hacerlo en la adolescencia como consecuencia de un deterioro personal, de una falta de educación emocional que cada vez se revela más importante.

Estos niños son incapaces de desarrollar emociones como la empatía, el amor o la compasión, lo que se traduce en dificultad para mostrar arrepentimiento por las malas acciones (en realidad, no saben que están haciendo una mala acción). Y aquí ya hablamos de causas biológicas. No se trata de niños que en algún momento perdieron la capacidad de ser empáticos, sino que nunca tuvieron esa capacidad.

Por otro lado, podrían tenerse en cuenta ciertas causas sociológicas, en un entorno en el que se desprestigia el sentimiento de culpa y se alienta el consumismo, la gratificación inmediata y el hedonismo (valgan como ejemplo los concursos y reallitys de televisión en los que no son válidos factores como el esfuerzo, la inteligencia o la empatía para triunfar).


¿Qué podemos hacer para prevenir la violencia de nuestros hijos

Vemos que no todos los factores son controlables y en ocasiones existen causas biológicas asociadas a determinados trastornos psicológicos que hacen que un niño maltrate a sus padres.

Pero si hay algo en nuestra mano para evitar el maltrato de los hijos (y voy más allá, para evitar el maltrato a sus compañeros, para excluir la violencia como un modo de relación con el entorno), destacaríamos los puntos siguientes:

No ser violentos con ellos. No pegar a nuestros hijos ni aplicar con ellos ninguna forma de maltrato es fundamental para que ellos no vean el maltrato como una forma habitual de relacionarse. Una de las consecuencias de los azotes es esa normalización de la violencia.

Eduquémoslos en las emociones. Recordemos que la educación emocional está entre las bases para que los niños de hoy sean adultos capaces y felices. La disminución de la violencia y el altruismo están vinculados al aprendizaje emocional. Y para ello es clave enseñar al niño a gestionar sus emociones.

En relación al punto anterior, es importante compartir con ellos sentimientos y preocupaciones, comunicarnos intensamente, buscar intereses comunes…

Expliquémosles las razones morales y prácticas que supone su mala acción. Por muy pequeños que sean, aun cuando pensemos que no van a entendernos, es importante hablar con ellos una y otra vez sobre estos temas.

Enseñémosles autocontrol, la capacidad de esfuerzo, la necesidad de los errores para aprender, herramientas para la canalización de los conflictos…

Debemos ser claros en los valores y las normas, explicadas, para que no se sientan desorientados o inseguros y tengan puntos claros de referencia, al tiempo que respetamos su forma de hacer las cosas dentro de lo acordado. Hay que hablar con ellos para explicarles cuáles son sus deberes o papel en las tareas de la casa, porque ellos también son importantes en ello.

Mejoremos la autoestima de los hijos, pues tener una valoración positiva de uno mismo les ayudará a afrontar la vida y las dificultades de modo decidido y positivo.

Para llevar a cabo todos los puntos anteriores necesitamos dedicarle tiempo a nuestros hijos.

La violencia, física o psicológica, de niños y adolescentes hacia sus padres tiene una incidencia cada vez mayor tanto en las familias tradicionales como en las monoparentales (más elevadas todavía). Y lo que conocemos tal vez sólo sea la punta del iceberg, porque muchos padres no denuncian estos hechos.




NOTICIAS - FAMILIA

ALTAS CAPACIDADES EN EDUCACIÓN






SÍNODO DE LOS JÓVENES

CARTA DEL PAPA FRANCISCO A LOS JÓVENES POR EL SÍNODO DE LOS OBISPOS 2018


Después del Sínodo de la familia, el Papa Francisco se dirige a los jóvenes del mundo para comunicarles que se va a celebrar en el 2018 un Sínodo cuyos protagonistas serán los "jóvenes"

En ocasión de la presentación del documento preparatorio para la realización del Sínodo de los Obispos de 2018 cuyo tema serán los jóvenes, el Papa Francisco dirigió una carta a la juventud en la que los alienta a no tener miedo y seguir por los caminos a los que los llama el Señor.




A continuación el texto completo:

Queridos jóvenes:

Tengo el agrado de anunciarles que en el mes de octubre del 2018 se celebrará el Sínodo de los Obispos sobre el tema «Los jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional». He querido que ustedes ocupen el centro de la atención porque los llevo en el corazón. Precisamente hoy se presenta el Documento Preparatorio, que les ofrezco como una “guía” para este camino.

Me vienen a la memoria las palabras que Dios dirigió a Abrahán: «Vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te mostraré» (Gen 12,1). Estas palabras están dirigidas hoy también a ustedes: son las palabras de un Padre que los invita a “salir” para lanzarse hacia un futuro no conocido pero prometedor de seguras realizaciones, a cuyo encuentro Él mismo los acompaña.

Los invito a escuchar la voz de Dios que resuena en el corazón de cada uno a través del soplo vital del Espíritu Santo.

Cuando Dios le dice a Abraham «Vete», ¿qué quería decirle? Ciertamente no le pedía huir los suyos o del mundo. Su invitación fue una fuerte provocación para que dejase todo y se encaminase hacia una tierra nueva. Dicha tierra, ¿no es acaso para ustedes aquella sociedad más justa y fraterna que desean profundamente y que quieren construir hasta las periferias del mundo?

Sin embargo, hoy, la expresión «Vete» asume un significado diverso: el de la prevaricación, de la injusticia y de la guerra. Muchos jóvenes entre ustedes están sometidos al chantaje de la violencia y se ven obligados a huir de la tierra natal.

El grito de ellos sube a Dios, como el de Israel esclavo de la opresión del Faraón (cfr. Es 2, 23).

Deseo también recordarles las palabras que Jesús dijo un día a los discípulos que le preguntaban: «Rabbí […] ¿dónde vives?». Él les respondió: «Venid y lo veréis» (Jn 1,38).

También a ustedes Jesús dirige su mirada y los invita a ir hacia Él. ¿Han encontrado esta mirada, queridos jóvenes? ¿Han escuchado esta voz? ¿Han sentido este impulso a ponerse en camino? Estoy seguro que, si bien el ruido y el aturdimiento parecen reinar en el mundo, esta llamada continua a resonar en el corazón da cada uno para abrirlo a la alegría plen

Esto será posible en la medida en que, a través del acompañamiento de guías expertos, sabrán emprender un itinerario de discernimiento para descubrir el proyecto de Dios en la propia vida. Incluso cuando el camino se encuentre marcado por la precariedad y la caída, Dios, que es rico en misericordia, tenderá su mano para levantarlos.

En Cracovia, durante la apertura de la última Jornada Mundial de la Juventud, les pregunté varias veces: «Las cosas, ¿se pueden cambiar?». Y ustedes exclamaron juntos a gran voz «¡sí»”.

Esa es una respuesta que nace de un corazón joven que no soporta la injusticia y no puede doblegarse a la cultura del descarte, ni ceder ante la globalización de la indiferencia.

¡Escuchen ese grito que viene de lo más íntimo! También cuando adviertan, como el profeta Jeremías, la inexperiencia propia de la joven edad, Dios los estimula a ir donde Él los envía: «No les tengas miedo, que contigo estoy para salvarte» (Jer 1,8).

Un mundo mejor se construye también gracias a ustedes, que siempre desean cambiar y ser generosos. No tengan miedo de escuchar al Espíritu que les sugiere opciones audaces, no pierdan tiempo cuando la conciencia les pida arriesgar para seguir al Maestro.

También la Iglesia desea ponerse a la escucha de la voz, de la sensibilidad, de la fe de cada uno; así como también de las dudas y las críticas. Hagan sentir a todos el grito de ustedes, déjenlo resonar en las comunidades y háganlo llegar a los pastores.

San Benito recomendaba a los abades consultar también a los jóvenes antes de cada decisión importante, porque «muchas veces el Señor revela al más joven lo que es mejor» (Regla de San Benito III, 3).

Así, también a través del camino de este Sínodo, yo y mis hermanos Obispos queremos contribuir cada vez más a vuestro gozo (cfr. 2 Cor 1,24). Los proteja María de Nazaret, una joven como ustedes a quien Dios ha dirigido su mirada amorosa, para que los tome de la mano y los guíe a la alegría de un ¡heme aquí! pleno y generoso (cfr. Lc 1,38).

Con paternal afecto,

FRANCISCO