sábado, 13 de enero de 2018

FRASES - FAMILIA


REZA EN FAMILIA




ORACIÓN PARA COMENZAR EL AÑO


Comienza un nuevo año. Lo pongo en tus manos, Señor.

Tú, Padre amoroso, que velas por mí y estás por encima de los límites del tiempo y del espacio, sabes lo que necesitaré en este año que inicia. Me abandono a tu misericordia, a tu providencia. Que sea lo que Tú dispongas, Señor.

Aumenta mi fe, que sea capaz de descubrir tu presencia a mi lado. No permitas que nada me separe de Ti. Dame fortaleza y perseverancia en las pruebas, y ayúdame cada día a recordar que nunca sucederá nada que Tú y yo juntos, no podamos superar.

Líbrame de la indiferencia. Hazme sensible a las necesidades de los demás, y muéveme no sólo a orar, a interceder por ellos, sino a realizar acciones concretas en beneficio suyo.

Ayúdame a no ser avaro ni desperdiciado con mi tiempo, con mis dones. Enséñame a darme a los demás, a comprender que sólo vale la pena lo que se hace por los demás. Enséñame a salir de mí mismo para ir al encuentro de mis hermanos, sin prejuicios, sin retórica. Simplemente como Tú, con la mano extendida y el corazón abierto. Pero líbrame de la vanidad, de creerme bueno, de sentirme satisfecho. No dejes que me paralice la inercia, el orgullo, la complacencia. No dejes de inquietarme, de ponerme en movimiento, de lanzarme contigo a construir tu reino de paz, amor y justicia.

Enséñame a mantenerme sencillo y alegre, a ser verdaderamente testigo tuyo en mi mundo. Ayúdame a desprenderme de todo lo que me estorba para seguirte, líbrame de lo que me hace tropezar, de lo que me pesa: de mis rencores, mis egoísmos, mis orgullos, mis miserias, mis apegos.

Enséñame a ser paciente, comprensivo, dulce, a perdonar a los otros, a acogerlos en mi corazón. Enséñame a amar como amas Tú.

Quiero descubrirte en cada día de este año que empieza, y ayudar a que otros te descubran también. Señor, que cuando me busquen a mí, te encuentren siempre a Ti.


Amén.

PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 14 - 1 - 2018 - 2º T. ORDINARIO



Lectura del santo evangelio según san Juan (1,35-42):


En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.»

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»

Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?»

Él les dijo: «Venid y lo veréis.»

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»

Y lo llevó a Jesús.

Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»


Palabra del Señor




EVANGELIO COMENTADO POR J.A. PAGOLA


¿QUÉ BUSCAMOS?

Las primeras palabras que Jesús pronuncia en el evangelio de Juan nos dejan desconcertados, porque van al fondo y tocan las raíces mismas de nuestra vida A dos discípulos del Bautista que comienzan a seguirlo Jesús les dice: «¿Qué buscáis?».

No es fácil responder a esta pregunta sencilla, directa, fundamental, desde el interior de una cultura «cerrada» como la nuestra, que parece preocuparse solo de los medios, olvidando siempre el fin último de todo. ¿Qué es lo que buscamos exactamente?

Para algunos, la vida es «un gran supermercado» (D. Sölle), y lo único que les interesa es adquirir objetos con los que poder consolar un poco su existencia. Otros lo que buscan es escapar de la enfermedad, la soledad, la tristeza, los conflictos o el miedo. Pero escapar, ¿hacia dónde?, ¿hacia quién?

Otros ya no pueden más. Lo que quieren es que se les deje solos. Olvidar a los demás y ser olvidados por todos. No preocuparse por nadie y que nadie se preocupe de ellos.

La mayoría buscamos sencillamente cubrir nuestras necesidades diarias y seguir luchando por ver cumplidos nuestros pequeños deseos. Pero, aunque todos ellos se cumplieran, ¿quedaría nuestro corazón satisfecho? ¿Se habría apaciguado nuestra sed de consuelo, liberación y felicidad plena?

En el fondo, ¿no andamos los seres humanos buscando algo más que una simple mejora de nuestra situación? ¿No anhelamos algo que, ciertamente, no podemos esperar de ningún proyecto político o social?

Se dice que los hombres y mujeres de hoy han olvidado a Dios. Pero la verdad es que, cuando un ser humano se interroga con un poco de honradez, no le es fácil borrar de su corazón «la nostalgia de infinito».

¿Quién soy yo? ¿Un ser minúsculo, surgido por azar en una parcela ínfima de espacio y de tiempo, arrojado a la vida para desaparecer enseguida en la nada, de donde se me ha sacado sin razón alguna y solo para sufrir? ¿Eso es todo? ¿No hay nada más?

Lo más honrado que puede hacer el ser humano es «buscar». No cerrar ninguna puerta. No desechar ninguna llamada. Buscar a Dios, tal vez con el último resto de sus fuerzas y de su fe. Tal vez desde la mediocridad, la angustia o el desaliento.

Dios no juega al escondite ni se esconde de quien lo busca con sinceridad. Dios está ya en el interior mismo de esa búsqueda. Más aún. Dios se deja encontrar incluso por quienes apenas le buscamos. Así dice el Señor en el libro de Isaías: «Yo me he dejado encontrar por quienes no preguntaban por mí. Me he dejado hallar por quienes no me buscaban. Dije: “Aquí estoy, aquí estoy”» (Isaías 65,1-2).
















CINE - JÓVENES

PELICULA WONDER - 2017


SINOPSIS

Auggie Pullman (Jacob Tremblay) es un niño que nació con una malformación facial. Ahora, tras diez años de hospital en hospital y de largos periodos en su casa, tendrá que hacer frente a un gran reto: asistir por primera vez a la escuela. Gracias al apoyo de sus padres, Isabel (Julia Roberts) y Nate (Owen Wilson), Auggie tratará de encajar entre sus nuevos compañeros y profesores, demostrando que pese a su físico es un niño como otro cualquiera. 

Este melodrama basado en el bestseller Wonder de R.J. Palacio está dirigido por Stephen Chbosky (Las ventajas de ser un marginado). Su reparto protagonista está formado por Julia Roberts (Money Monster, Feliz día de la madre), Jacob Tremblay (La habitación, Somnia: Dentro de tus sueños), Owen Wilson (Zoolander No. 2, Puro vicio) y Mandy Patinkin (Homeland, Mentes criminales).

Distribuidora Entertainment One Films Spain






CRÍTICA DE MEDIOS


"Es un drama de buen gusto y empatía desarmante hecho con cabeza que se junta con el ingenio, la seguridad y la gracia. Tiene algo conmovedor y resonante sobre la situación actual del 'bullying' en América"

"Es manipuladora, pero eso no es siempre algo malo. Algunas veces una historia tiene que orientarte, otras tiene que decirte qué sentir, pero se redime por la sinceridad con la que te muestra por qué deberías sentirte así"

"Los niños no se darán cuenta o no les importará, pero la película, partidaria de la bondad, viene con una ironía. Es una película sobre abrazar las diferencias y mirar más allá de las apariencias, aunque rara vez saca provecho de ello o traspasa la superficie"

"Gran parte del éxito de la película radica en la ejecución contenida de Chbosky, pero es Tremblay quien la lleva. Su excepcional actuación y su rendimiento son un milagro, que va más allá de las prótesis y se centra en la montaña rusa de emociones del personaje"

"Wonder es una historia de conexión, no de sufrimiento. Dramatiza el efecto que tiene un chico en la gente de su alrededor e invita al espectador a tal acontecimiento"

"Hay que darle a la película el crédito que merece. Wonder nunca miente en su persecución de la emoción. No es melosa ni manipulativa, y sus personajes están tan bien escritos y actuados que la película consigue el duro trabajo de empapar los kleenex"

"Solo unos niños pueden hacernos llorar sin artificios"

"Wonder promueve los beneficios de la decencia humana en tiempos en los que esas virtudes parecen limitadas, y te gana siendo una buena película sobre ser bueno, y eso es suficiente para que funcione"

"A pesar de sus defectos, Wonder triunfa por su discurso y un firme propósito: la necesidad de vencer al mundo al menos una vez en la vida."

"'El inolvidable Simon Birch' y 'Máscara' son los antecedentes más notables de esta historia de superación típicamente americana en la que destacan las interpretaciones de todos los adolescentes y de Julia Roberts e Izabela Vidovic, la madre y la hermana."

"Por la calidad de sus actuaciones y la sinceridad de su ejecución, Wonder no necesita avivar nuestros sentimientos artificialmente, así que es una pena que Chbosky deje que el tono se escape de él, importunando a los espectadores con sus puntos en lugar de que el material hable por sí mismo"







miércoles, 10 de enero de 2018

PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 7 ENERO 2018


Lectura del santo evangelio según san Marcos (1,7-11):

En aquel tiempo, proclamaba Juan: «Detrás de mí viene el que puede más que yo, y yo no merezco agacharme para desatarle las sandalias. Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo.» 

Por entonces llegó Jesús desde Nazaret de Galilea a que Juan lo bautizara en el Jordán. Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu bajar hacia él como una paloma. 

Se oyó una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto.»


Palabra de Dios





Comentario al Evangelio del domingo, 7 de enero de 2018


Reconocernos como hijos

Con la fiesta de hoy se cierra el ciclo de la Navidad. Jesús ha crecido, se ha hecho grande y sale de su pueblo. Deja a su familia y orienta su vida en una nueva dirección. Lo primero de todo es dirigirse al desierto. Allí se encuentra con Juan el Bautista. Y decide bautizarse. El bautismo de Juan implicaba un real cambio de vida. El que se bautizaba no se obligaba a formar parte de ningún grupo, no se convertía en discípulo de Juan. Pero se comprometía a volver su corazón al Señor, a convertirse, a cambiar su vida para estar preparado ante la venida del Mesías, del enviado de Dios. Bautizarse era abrir el corazón a la presencia de Dios.

Jesús dejó su pueblo y se hizo bautizar por Juan. Allí en el desierto meditó, sin duda, la Palabra de Dios. Es posible que se encontrase con este mismo texto profético que leemos en la primera lectura de este domingo. Y se sentiría totalmente identificado con lo que en ese texto se dice. Ése sería su estilo de vida. Sin gritar, sin destruir a nadie, respetando a todos, pero proclamando con firmeza la ley de Dios, el derecho de los hijos de Dios. Su palabra sería luz para las naciones, palabra liberadora para los oprimidos y sanadora para los enfermos. Jesús se sintió llamado por Dios para una misión. No sólo eso. Experimentó y sintió profundamente que Dios era su Padre. Desde entonces, esa experiencia profunda no le abandonó en ningún momento. Le dio la fuerza para cumplir su misión hasta la entrega final en la cruz. El Evangelio expresa esta realidad profunda diciendo que Jesús, al bautizarse oyó una voz de lo alto que decía: “Tú eres mi Hijo amado. En ti me complazco.”

Lo que vino después de aquel bautizo, lo iremos viendo y reflexionando en los próximos domingos. Pero su resumen final está en el texto de los Hechos de los Apóstoles de la segunda lectura: “pasó haciendo el bien y sanando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. ¿Qué más se podría decir de Jesús?

A Jesús el bautismo de Juan le hizo encontrarse con su propia llamada y vocación. A nosotros nos hace falta volver a recordar y revivir nuestro Bautismo para descubrir nuestra auténtica y más profunda llamada a ser hijos de Dios, a vivir en todo momento como tales hijos. También la primera lectura es todo un programa de vida si queremos ser consecuentes con nuestro bautismo. Y lo mejor que se podría decir de nosotros al final de nuestra vida es que pasamos haciendo el bien a todos porque Dios estaba con nosotros. ¿Qué otra cosa son los santos? Y todo porque nos sentimos hijos de Dios, porque no tenemos otro dueño más que el que quiere nuestra libertad y nuestra felicidad, el que nos quiere hijos y hermanos unos de otros. 


Para la reflexión

¿Qué significa para mí el Bautismo que recibí hace tantos años? ¿Me siento realmente hijo de Dios y miembro de la comunidad de hermanos que formamos todos los hombres y mujeres? ¿Como vivo mi ser hijo de Dios y hermano de mis hermanos?





EDUCA - FAMILIA

"A NUESTROS ALUMNOS SE LES INSTRUYE MUCHO EN MATEMÁTICAS, Y POCO EN LA GESTIÓN DE CONFLICTOS"


Esta herramienta enseña a los estudiantes a resolver conflictos entre ellos y mejora ostensiblemente el clima de convivencia en las aulas




En el último caso de mediación escolar que tuvo lugar el año pasado en el IES Juan de Herrera, de El Escorial (Madrid) las niñas implicadas tenían tan solo 12 y 13 años. «Los casos de conflicto escolar grave cada vez se ven antes», admite Sandra Cabrera, psicopedagoga y técnica del programa «Sensibilización a la mediación y resolución de conflictos en centros escolares» de Unión de Asociaciones Familiares (UNAF). «Todo había empezado por un comentario en el patio un año y medio atrás. Una no era consciente del daño que había hecho, y la otra estaba dolida profundamente, pero no habían tenido ocasión de volver a hablarlo», explica Eduardo Timón, jefe de departamento de Matemáticas del IES Juan de Herrera, y uno de los docentes implicados en el programa de convivencia escolar del centro.

Objetivo, el diálogo

El enfrentamiento latente entre las dos menores era tal que derivó en denuncias interpuestas por las dos familias, hasta que el instituto pidió a los padres que pararan temporalmente el proceso para intentar solucionarlo a través de la mediación. «Creamos un entorno adecuado para el diálogo. Se sentaron frente a frente, y solo con la disculpa de una de ellas, hubo una especie de click que hizo que la situación mejorara bastante. No es que sean mejores amigas, ni que esto resulte la panacea, pero sí que es verdad que la relación, de alguna forma, se pudo reparar», asegura.

Este fue uno de los cinco casos más graves vistos en el IESJuan de Herrera, pero lo habitual es que tanto en este instituto como en el resto de centros que se acogen a este sistema de resolución de conflictos se use esta herramienta para subsanar cuestiones de mera convivencia. «Nos llegan conflictos heredados del parque, de Instagram, malas miradas en el patio, o un empujón al bajar las escaleras cuando salen en tropel al patio... Pero un clásico es que vengan diciendo que un alumno ha dicho de ellos tal o cual cosa...», explica Trinidad Andrés, jefa del departamento de Filosofía del IES Pradolongo (de especial dificultad), y una de las coordinadoras del proyecto de mediación, que llevan aplicando desde hace más de veinte años.

En efecto, corrobora Eduardo Timón, «el rumor es un elemento que enturbia mucho la convivencia escolar y que, sin necesidad de que haya un origen claro, puede acabar en un caso de acoso o de bullying grave. Por eso es tan importante crear un clima de diálogo e intentar solucionar las cosas al principio».

Oportunidad educativa

Ese es, recalca Trinidad Andrés, el principal objetivo de la mediación. «El diálogo es la llave para todo. Lo importante es que los menores tengan la sensación de que pueden comunicarse con la otra parte sin necesidad de violencia. Desgraciadamente, nuestra sociedad está transmitiendo el mensaje contrario: con agresividad se resuelven las cosas, cuando es justo al revés. Somos conscientes de que vamos a contracorriente, pero ese es el objetivo del programa».

La mediación escolar es sin duda, asegura esta profesora de Filosofía, «una oportunidad educativa, que nosotros queremos aprovechar para enseñarles que se puede utilizar el conflicto como forma de aprendizaje. Creo que es de las cosas más importantes que el sistema educativo puede ofrecer».

De la misma opinión es Pedro Uruñuela, profesor experto en convivencia en centros educativos y presidente de la Asociación Convive, quien opina que no se entrena a los jóvenes para abordar los conflictos. «A nuestros estudiantes se les instruye mucho sobre matemáticas, pero no se les forma para que aprendan a gestionar los problemas de una forma adecuada».

De hecho, prosigue Sandra Cabrera, de UNAF, «los niños ven el conflicto como algo malo, no como una posibilidad de mejorar la situación. Siempre que les preguntas te responden que es algo que implica una pelea, un insulto, pegarse... Solo ven la parte violenta, pero no saben por qué han llegado ahí, cuál ha sido el motivo. Y siempre utilizan a un tercero, no para arreglar el asunto, sino para desahogarse».

Enseñar desde pequeños

La mejor manera de aprender a afrontar un conflicto en el aula es sensibilizarles desde que son pequeños, advierte Mari Luz Sánchez García-Arista, doctora en Psicología, y autora del libro «Gestión positiva de conflictos y mediación en contextos educativos» (Editorial Reus). Tras muchos años de estudio, el modelo que esta especialista propone se denomina «mediación educativa contextualizada», está vertebrado a lo largo de toda la etapa educativa y atiende a todos los integrantes del centro educativo, no solo al alumnado. «Todo el mundo se puede llevar una vivencia más positiva solo con aprender a usar el arma del diálogo y teniendo más empatía. Porque hablando se entiende la gente, aunque eso tan sabio y tan sencillo esté tan poco de moda hoy en día», apunta.

Esta propuesta da comienzo en infantil, con un programa de gestión emocional y reconocimiento de emociones. «Es tan fácil como abrir en una esquinita de la clase llamado el “rincón de convivencia”, o “de diálogo”, donde haya una silla con un cartel que simbolice la “boca” (habla) y otra la “oreja” (escucha activa), y vayan alternando los asientos y los papeles».

En Primaria lo ideal es implantar el programa de gestión de conflictos, «con la introducción de la “silla del amigo”, destinada a un tercero neutral que va a ejercer de mediador y va a darles el turno de palabra. Son los inicios de la mediación». Más adelante se aplica el programa de habilidades sociales y de comunicación eficaz, que ya supone, apunta Sánchez García-Arista, una formación estructural. «Todo esto es preventivo, y muy útil en casos que pueden derivar en bullying, pero en realidad lo que se consigue es transformar la cultura del centro y mejorar cada vez más el clima de convivencia», asegura.

«En general funciona –apostilla Eduardo Timón, del IES Juan de Herrera– y, desde luego, si no resuelve del todo el problema, lo que no hace jamás es empeorarlo. Mi consejo a otros centros es que merece la pena intentarlo y acercarse a entidades como UNAF a informarse al respecto».

Transformar la sociedad

La realidad es que, a día de hoy, la mediación en general, y la educativa en particular, sigue siendo una gran desconocida, concluye Ana María Pérez del Campo, fundadora e impulsora de este servicio gratuito en UNAF, «pero es una herramienta que enseña una nueva manera de relacionarse también cuando son mayores en otros contextos (familia, pareja, ocio, trabajo...). Porque este sistema les hace comprender que los problemas estarán presentes a lo largo de toda su vida, y les ayuda a aprender las claves para afrontarlos adecuadamente. La mediación transforma la sociedad».









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