lunes, 25 de septiembre de 2017

CINE - JÓVENES

PELÍCULA - JÓVENES: UN PASEO PARA RECORDAR





SIPNOSIS

Cada primavera, en la pequeña ciudad portuaria de Beaufort, en Carolina del Norte, cuando el aire tiene un aroma a pino y sal marina, Landon Carter rememora su último año en el Instituto de Beaufort y se acuerda de Jamie Sullivan, la chica que cambió su vida.

Jamie era la última persona de la que podría pensarse que Landon se enamorase. Seria y conservadora, Jamie era todo menos fría, y no le importaba. Su confianza en sí misma no dependía de la opinión de los demás. Hija del ministro bautista del pueblo, a Jamie no le importaba decir a los demás que su fe era lo más importante en su vida, incluso si eso le suponía perder algunos amigos.

Landon era uno de tantos: un tío temperamental, desnortado, que destacaba en el instituto por su aspecto y su carácter. A sus amigos les divertía burlarse de todos cuantos no eran como ellos y solían criticar a Jamie por su vestimenta sobria y su conducta taciturna. Landon y su pandilla mandaban en la escuela, pero su efímero reinado finalizaría pronto, cuando finalizase la escuela y comenzase la vida, aunque no fuesen consciente de ello.

Landon carecía de planes, de futuro y de fe en sí mismo.

Una noche, una travesura que Landon y sus amigos habían organizado para divertirse se tuerce terriblemente y termina con un chaval ingresado en el hospital. Como castigo, se obliga a Landon a hacer de tutor de un estudiante novato los fines de semana, y a tomar parte en la representación de primavera del Club Dramático, actividades éstas que, según pensaba el director, enseñarían a Landon a ser más humilde. Las actividades contribuyen también a acercarlo a Jamie, que ya venía trabajando como tutora voluntaria y que tenía un papel importante en la obra.

Evidentemente abrumado por ambas tareas, Landon se ve obligado a solicitar la ayuda de Jamie.

Muy pronto, en contra de sus expectativas personales y entre la sorna de sus amigos, Landon se enamora de esta chica aparentemente gris que tiene una pasión por la vida que él no había imaginado nunca. Pero no resulta tan fácil. Por causas que sólo ella conoce, Jamie hace cuanto puede por huir del amor hasta que ya no se puede negar.

La cercanía pone a prueba todo aquello en lo que creen. Sobre todo, pondrá a prueba el poder del amor y la fe para transformar la vida en algo digno de vivirse.


CRÍTICAS

.Drama adolescente que adapta otro éxito de ventas de Nicholas Sparks (también autor de Mensaje en una botella y El diario de Noa). Sin ser "nada nuevo bajo el sol", un buen arranque nos va presentando a los personajes principales y las consecuencias de un típico acto competitivo entre jóvenes: para pertenecer a un grupo hay que demostrar la hombría de uno y superar una peligrosa prueba. La coralidad inicial de Un paseo para recordar deviene en una historia de dos, Landon y Jamie: el guaperas popular de la escuela y la modosa y religiosa hija del pastor de la iglesia baptista del pueblo. 

La aproximación entre ambos va fraguándose con sencillez y delicadeza gracias a la obra teatral de la temporada en el centro. Se plantea la confrontación entre la fidelidad al grupo de referencia y el qué dirán frente al desarrollo individual y la fuerza de los sentimientos. Todo bastante almibarado, pero sin pretensiones. Repentinamente el guión introduce una vuelta de tuerca hiperdramática que desluce el conjunto e invoca, en apariencia, las lágrimas fáciles de la platea. Buenas interpretaciones de los jóvenes más allá de los rostros conocidos, Daryl Hannah y Peter Coyote como los respectivos progenitores. 


TRAILER




PELÍCULA COMPLETA:https://youtu.be/JPfI5Yw9PuE






FRASES - FAMILIA


INTERÉSATE - FAMILIA

10 SÍNTOMAS TÍPICOS DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER



El mal de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa progresiva e incurable, es decir, un trastorno que causa la destrucción progresiva e irreversible de las neuronas. El Alzheimer generalmente afecta a personas mayores de 65 años, siendo la causa más común de demencia en la población anciana.

Por ser una enfermedad de lenta evolución y con señales y síntomas iniciales y que pueden confundirse fácilmente con el proceso natural de envejecimiento, muchos pacientes esperan, a veces años, para tener el diagnóstico de su enfermedad de Alzheimer establecido.

Aunque no exista cura y los tratamientos no son capaces de cambiar el curso de la enfermedad a largo plazo, el diagnóstico precoz del mal de Alzheimer puede traer algunas ventajas para el paciente, tales como una mayor capacidad para anticipar y planificar el futuro en las etapas más avanzadas de la enfermedad, cuando el paciente estará incapaz de tomar decisiones profesionales y financieras y el inicio temprano de los tratamientos que ayudan a mejorar la calidad de vida, porque los medicamentos son más eficaces en las primeras etapas de este mal.

En este artículo vamos a hablar sobre 10 síntomas más comunes en la enfermedad de Alzheimer, muchos de ellos presentes en las primeras etapas, y que deben servir como una advertencia para el paciente y su familia.


1- PÉRDIDA DE LA MEMORIA

La pérdida de la memoria para hechos recientes es el síntoma más típico de la enfermedad de Alzheimer y está generalmente presente en etapas tempranas de la enfermedad. Inclusive cuando la pérdida de memoria no es un síntoma de lo que el paciente o sus familiares se quejan, todavía, si bien investigado por el médico, es posible detectarlo.

La característica principal de la pérdida de la memoria de la enfermedad de Alzheimer es el olvido de acontecimientos recientes y la dificultad de aprender cosas nuevas. En las primeras etapas, el paciente puede recordar de una fiesta que ocurrió hace 20 años, pero no sabe lo que tenía para el desayuno. Con el avance de la enfermedad, sin embargo, la pérdida de memoria alcanza los hechos antiguos, y el paciente puede empezar a olvidar el nombre de familiares cercanos.

Una persona olvidarse de organizar una reunión y recordar más adelante, es normal. Olvidarse que concertó una reunión y no recordarse nunca más, inclusive después de ver en su propia agenda el encuentro con su propia letra, es un signo de advertencia. Del mismo modo, es normal entrar a una sala, olvidar que hacer allí, pero después de un tiempo volver a recordarse y conseguir terminar la tarea que había planeado inicialmente. Por otro lado, no es normal que una persona durante todo el día entre en una sala varias veces, siempre con el mismo objetivo y olvide lo que iría hacer antes de completar la tarea.

Otra situación que debe llamar a la señal de advertencia es cuando notares que el paciente repite una pregunta varias veces al día (por ejemplo, ¿a qué hora es la cita mañana?), aunque ya ha contestado más de una vez.

A menudo, la pérdida de la memoria de las fases iniciales de la enfermedad de Alzheimer es sutil y se detecta solamente si los familiares están muy atentos. Una prueba que se utiliza para probar la memoria a corto plazo es proporcionar al paciente una serie de 3 palabras o simples objetos (ex: llave, fósforo y lápiz) y después de 5 a 10 minutos le pide que repita lo que le dijeron o mostraron. El paciente con enfermedad de Alzheimer no puede recordar los nombres o de los objetos inclusive cuando la familia trata de ayudarlo dándole consejos.

• Qué es normal: olvidos puntuales durante todo el día, pero que el individuo pueda recordar cuando se le solicite o después de algún tiempo haciendo memoria. Y aunque la persona no recuerde completamente, ella puede tener un vago recuerdo de un hecho.


2- PÉRDIDA DE OBJETOS PERSONALES

El paciente con Alzheimer pierde objetos personales con facilidad, no sólo porque él no puede recordar donde los guardó, sino también porque es común que los objetos se almacenan en lugares extraños, como, por ejemplo, dejar la llave del coche dentro de la nevera.

Personas sanas pueden perder objetos y, a veces, inclusive dejarlos en localizaciones inusuales por error. La diferencia es que la persona sana puede reconstruir mentalmente las rutas y ubicaciones recientes donde él estuvo y finalmente descubriendo donde el objeto se perdió, aunque sea en un lugar no apropiado, como cuando nos olvidamos las llaves de casa dentro del cuarto de baño.

El paciente con Alzheimer no sólo no puede rehacer mentalmente el camino reciente, sino también no pone los objetos lugares extraños solamente por error, coloca las llaves en la nevera porque se confunde acerca de la utilidad real de nevera o de las llaves (Ver tema 7: agnosia).

En etapas más avanzadas de la enfermedad, el paciente con Alzheimer pierde la capacidad de poseer dinero, porque lo pierde fácilmente y ya no le da más su debido valor.

• Qué es normal: olvidar donde dejó objetos personales, pero puede encontrarlos después de un tiempo buscando en los lugares donde estuvo recientemente.


3- DIFICULTAD PARA COMPLETAR TAREAS

El paciente con Alzheimer puede notar dificultad progresiva para realizar tareas más complejas, como llevar la contabilidad de casa, aprender las reglas de un nuevo juego, aprender a utilizar un nuevo software de computadora o seguir las instrucciones para llegar a una determinada ubicación. Realizar múltiples tareas al mismo tiempo también se convierte en inviable. Los pacientes en una posición de autoridad pueden tener dificultad para montar planes, estrategias u organizar eventos.

Con el pasar del tiempo, los problemas se vuelven más comunes, y las tareas más simples, tales como conducir automóviles, encender el televisor o ejercer las tareas habituales de su trabajo pueden ser complicadas.

Los pacientes pueden notar que las dificultades van aumentando, pero generalmente crean coartadas para tratar de justificar estas nuevas dificultades. A menudo, el paciente empieza a evitar ciertas situaciones sociales con el fin de ocultar sus limitaciones.

En las etapas avanzadas de la enfermedad, el paciente no puede realizar tareas básicas de la vida cotidiana, como alimentarse, vestirse o bañarse, sin la ayuda de un miembro familiar o amigo.

• Qué es normal: adultos mayores sanos pueden tener dificultad con los dispositivos electrónicos, especialmente si no están acostumbrados con la tecnología o el aparato es intuitivo. La pérdida de los reflejos y la caída de la acuidad visual y auditiva también son comunes con la edad, razón por la cual muchos ancianos comienzan a tener dificultad para conducir, sin ser necesariamente un signo de demencia.




4- DESORIENTACIÓN TEMPORAL Y ESPACIAL

Los pacientes con Alzheimer pueden perder la noción del tiempo, causar confusión con las fechas, estaciones y el paso de las horas. Este problema se llama desorientación temporal. Una forma de averiguar si el paciente está orientado temporalmente es preguntarte sobre la fecha de hoy, incluyendo mes, día y año.

El paciente con desorientación temporal también puede tener dificultad para comprender las situaciones que no están sucediendo en este momento. Narrativas en el futuro o en el pasado pueden ser confusas. Si el paciente ya está en algún lugar por unas horas, él puede no ser capaz de decir cuánto tiempo ya está allí.

Otra forma de desorientación común en la enfermedad de Alzheimer es la desorientación espacial, es decir, el paciente tiene dificultad para reconocer el local donde está. Si está en el hospital, él puede decir que está en casa o simplemente decir que no sabe dónde está. Además, si se le pregunta, él también no será capaz de decir Cuándo y cómo llegó allí.

En etapas avanzadas de la enfermedad, la desorientación espacial asociada a pérdida de la memoria aumenta el riesgo del paciente perderse en la calle y no poder volver a la casa.

• Qué es normal: confundir las fechas simples, como el día de la semana o el día del mes. Confundir el año en los primeros meses del año es también común. No es normal decir que estamos en 1989 en el año 2016 o que estamos en abril cuando, en realidad, es diciembre.


5- PROBLEMAS DE LENGUAJE

La enfermedad de Alzheimer también puede causar malestar en el área de lenguaje. El paciente no sólo empieza a tener problemas de vocabulario, sino que también puede tener dificultad para mantener una conversación, por no entender o decir algunas palabras. El individuo puede parar en el medio de una frase y no tener la menor idea de cómo continuar.

También es común él empezar a repetirse o llamar a las cosas por nombres alternativos, tales como, por ejemplo, para llamar a teléfono móvil de la mano.

Seguir más narrativas más largas, como ver películas o piezas de teatro, por ejemplo también puede ser difícil.

Y los problemas de lenguaje, no se resumen a la habla, el paciente también pasa a tener dificultad de leer, escribir e inclusive dibujar.

• Qué es normal: es común y normal eventualmente olvidar una palabra o dos a lo largo de una conversación, pero de manera que eso no interfiera en la fluidez de la conversación y tampoco le empieza de ser comprendido. Es importante recordar también que las personas mayores pueden tener problemas de audición que obstaculizan el establecimiento de conversaciones. Este problema no debe confundirse con los trastornos de lenguaje de la demencia.


6- CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO

Cuando el paciente comienza a presentar los signos y síntomas de la enfermedad de Alzheimer, pero todavía es capaz de reconocer que algo está mal con sus funciones intelectuales, puede empezar a actuar defensivamente, tiende a alejarse de eventos familiares y sociales. Muchos desarrollan depresión.

Conforme avanza la enfermedad, el individuo pierde la capacidad para reconocer sus problemas. En la mayoría de las veces el paciente llega al médico a través de su familia y no por su propia iniciativa.

En etapas más avanzadas, el paciente puede comenzar a tener conductas extrañas, tales como la pérdida de inhibición y cambios de humor. Agresividad en relación a los amigos y familiares o exposición pública de los órganos genitales son dos situaciones relativamente comunes. También pueden aparecer síntomas neuropsiquiátricos tales como alucinaciones, delirios, agitación, ansiedad y signos de psicosis.

El paciente también puede cambiar de personalidad, personas alegres y expansivas pueden convertirse en retraídas y apáticas, mientras personas más reservadas pueden convertirse en desinhibidas.

• Qué es normal: ancianos pueden convertirse en personas con debilidades y vicios, convirtiéndose menos tolerantes al salir de la rutina. Sin embargo, nada de lo que se asemeje al comportamiento extraño de cuadros de demencias.


7- AGNOSIA

La agnosia es un cambio de la percepción, que hace que el paciente deje de reconocer la utilidad de los objetos o el significado de símbolos o comportamientos. Esto significa, por ejemplo, que el paciente no sabe la utilidad de una silla o de un lápiz. Él también puede asustarse con sonidos banales, como el timbre del teléfono o del timbre de la puerta. Orinar en el fregadero o evacuar en el sofá puede ser situaciones derivadas de agnosia.

La agnosia colabora también con cambios en el comportamiento del paciente. Es posible que el paciente no reconozca su reflejo en el espejo. A veces, él no entiende que es un espejo, cree que hay un extraño en su casa. Familiares pueden convertirse en gente extraña, que a menudo causa cuadros de malestar y ansiedad.

• Qué es normal: personas sanas no olvidan de la utilidad de objetos banales tales como asientos de inodoro o un reloj. Cuando estamos demasiados distraídos o realizando múltiples tareas, podemos inclusive hacer algo estúpido, como verter café sobre la mesa o guardar algo en un lugar inadecuado. La diferencia es que, en estos casos, el error es reconocido inmediatamente. Los signos de agnosia son una gran señal para la demencia.


8- CAMBIOS VISUALES

Para ser una verdadera agnosia, el paciente debe tener la capacidad de ver el objeto, pero no saber cómo interpretar su utilidad. Pacientes con Alzheimer, sin embargo, pueden tener agnosia pero también problemas visuales que los impidan de ver adecuadamente. Dificultades para distinguir colores, reconocer contrastes e identificar distancias pueden ser tareas difíciles.

• Qué es normal: ancianos generalmente tienen problemas de visión. Problemas para leer de cerca (presbicia) o pérdida de la agudeza visual por cataratas son muy comunes en la población y nada tiene a ver con la demencia.


9- PROBLEMAS DE DISCERNIMIENTO O JUICIO

Los pacientes con demencia comienzan a tener su juicio afectado. Esto incluye situaciones tales como: salir de casa con ropas y combinaciones extravagantes, salir de la casa con ropa totalmente arrugada, dejar de bañarse, distribuir dinero de f manera inconsecuente, usar ropas de verano en el invierno o viceversa, permanecer en su ropa interior cuando hay visita en casa, no tener discernimiento en cuanto a las cosas que dice, etc.

• Qué es normal: con el pasar de los años, podemos empezar a dar menos importancia a lo que otros piensan de nosotros mismos. Sin embargo, personas sanas siempre mantienen un cierto grado de civilidad y respeto por las reglas de etiqueta. Dependiendo de las circunstancias, puedes inclusive recibir a un vendedor en tu puerta en pijamas, pero no vas a recibirlo desnudo o en ropa interior.


10- INSOMNIO

El insomnio no es un síntoma típico y único de la enfermedad de Alzheimer, pero es más común en este grupo que en la población general.

El insomnio puede ser uno de los primeros síntomas, estando presente en aquellos pacientes que ya tienen los biomarcadores de deposición cerebral de beta-amiloide positivos, pero todavía no presentan síntomas clínicos de la demencia.

El insomnio puede manifestarse como una dificultad para empezar a dormir, haciendo que el paciente permanezca despierto en la cama por mucho tiempo, o una incapacidad para mantener un sueño continuo, llevando al sueño fragmentado y no restaurador.

• Qué es normal: tener insomnio es común y no significa necesariamente un signo de demencia. Sin embargo, la aparición de un insomnio después de la edad avanzada asociada con otros signos y síntomas descritos anteriormente es otro factor que corrobora con el diagnóstico de mal de Alzheimer.







REZA EN FAMILIA


FRASES - FAMILIA


PALABRA DE DIOS

 EVANGELIO DOMINGO 24 SEPTIEMBRE 2017 - 25º TIEMPO ORDINARIO




Lectura del santo evangelio según san Mateo (20,1-16):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña. Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les dijo: “Id también vosotros a mi viña, y os pagaré lo debido.” Ellos fueron. Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo. Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: “¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?” Le respondieron: “Nadie nos ha contratado.” Él les dijo: “Id también vosotros a mi viña.” Cuando oscureció, el dueño de la viña dijo al capataz: “Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.” Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno. Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Entonces se pusieron a protestar contra el amo: “Estos últimos han trabajado sólo una hora, y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno.” Él replicó a uno de ellos: “Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?” Así, los últimos serán los primeros y los primeros los últimos.»


Palabra de Dios



EVANGELIO COMENTADO POR J.A. PAGOLA: NO DESVIRTUAR LA BONDAD DE DIOS


A lo largo de su trayectoria profética, Jesús insistió una y otra vez en comunicar su experiencia de Dios como “un misterio de bondad insondable” que rompe todos nuestros cálculos. Su mensaje es tan revolucionario que, después de veinte siglos, hay todavía cristianos que no se atreven a tomarlo en serio.

Para contagiar a todos su experiencia de ese Dios bueno, Jesús compara su actuación con la conducta sorprendente del señor de una viña. Hasta cinco veces sale él mismo en persona a contratar jornaleros para su viña. No parece preocuparle mucho su rendimiento en el trabajo. Lo que quiere es que ningún jornalero se quede un día más sin trabajo.

Por eso mismo, al final de la jornada, no les paga ajustándose al trabajo realizado por cada grupo. Aunque su trabajo ha sido muy desigual, a todos les da “un denario”: sencillamente, lo que necesitaba cada día una familia campesina de Galilea para poder sobrevivir.

Cuando el portavoz del primer grupo protesta porque ha tratado a los últimos igual que a ellos, que han trabajado más que nadie, el señor de la viña le responde con estas palabras admirables: “¿Vas a tener envidia porque yo soy bueno?”. ¿Me vas a impedir con tus cálculos mezquinos ser bueno con quienes necesitan su pan para cenar?

¿Qué está sugiriendo Jesús? ¿Es que Dios no actúa con los criterios de justicia e igualdad que nosotros manejamos? ¿Será verdad que Dios, más que estar midiendo los méritos de las personas, como haríamos nosotros, busca siempre responder desde su bondad insondable a nuestra necesidad radical de salvación?

Confieso que siento una pena inmensa cuando me encuentro con personas buenas que se imaginan a Dios dedicado a anotar cuidadosamente los pecados y los méritos de los humanos, para retribuir un día exactamente a cada uno según su merecido. ¿Es posible imaginar un ser más inhumano que alguien entregado a esto desde toda la eternidad?

Creer en un Dios Amigo incondicional puede ser la experiencia más liberadora que se pueda imaginar, la fuerza más vigorosa para vivir y para morir. Por el contrario, vivir ante un Dios justiciero y amenazador puede convertirse en la neurosis más peligrosa y destructora de la persona.

Hemos de aprender a no confundir a Dios con nuestros esquemas estrechos y mezquinos. No hemos de desvirtuar su bondad insondable mezclando los rasgos auténticos que provienen de Jesús con trazos de un Dios justiciero tomados de aquí y de allá. Ante el Dios bueno revelado en Jesús, lo único que cabe es la confianza.




PALABRA DE DIOS

EVANGELIO DOMINGO 17 SEPTIEMBRE 2017 - 24 TIEMPO ORDINARIO


Lectura del santo evangelio según san Mateo (18,21-35):

En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús: «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»

Jesús le contesta: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo.” El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo: “Págame lo que me debes.” El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo: “Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré.” Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?” Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Palabra de Dios




EVANGELIO COMENTADO POR J.A. PAGOLA: VIVIR PERDONANDO


Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobreel amor a los enemigos, la oración al Padre por los que los persiguen, el perdón a quien les hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario, pero poco realista y muy problemático.

Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos conflictos. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos? En concreto: «¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano cuando me ofenda?».

Antes de que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelantaa hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios, que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.

Sin embargo, Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía, donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.

La respuesta de Jesús exige ponernos en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.

Entre los judíos era conocido el «Canto de venganza» de Lámec, un legendario héroe del desierto, que decía así: «Caín será vengado siete veces, pero Lámec será vengado setenta veces siete». Frente a esta cultura de la venganza sin límites, Jesús propone el perdón sin límites entre sus seguidores.

Las diferentes posiciones ante el Concilio han ido provocando en el interior de la Iglesia conflictos y enfrentamientos a veces muy dolorosos. La falta de respeto mutuo, los insultos y las calumnias son frecuentes. Sin que nadie los desautorice, sectores que se dicen cristianos se sirven de Internet para sembrar agresividad y odio, destruyendo sin piedad el nombre y la trayectoria de otros creyentes.

Necesitamos urgentemente testigos de Jesús que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta obcecación enfermiza que ha penetrado en su Iglesia.